miércoles, 30 de marzo de 2016

Un amanecer diferente.

Hacía mucho tiempo que quería hacer lo que hice este fin de semana, pero nunca tuve la oportunidad

 por unas cosas u otras.

Quería un amanecer diferente, que no fuera el rutinario y que tampoco fuera el de verano en la playa.

Aunque pueda parecer una tontería, para mi son de esos detalles que importan y me aportan. Ver

como sale el sol en otra ciudad, como amanecen allí, cuales son sus rutinas o costumbres, a mi me

gusta.

Cierto es que aun teniendo ganas de vivir esta experiencia, como a las tres horas de estar allí ya

echaba de menos mi tierra y su tranquilidad, sus calles, aunque llenas, pero calmadas. No con tanto

estres, no con tantas personas sin rumbo. (¿Habéis visto como conducen en la India? , yo vi un vídeo

donde ni semáforos ni nada, un trafico caótico, pues así pero sin vehículos, solo personas, personas

que van sin mirar, sin apreciar lo que pasa a su alrededor, prisas y mas prisas, haciendo mil colas para

todo) entonces me dije, de visita si para vivir no.

Como siempre que voy allí, tengo visitas obligatorias y paradas que no pueden faltar en mi recorrido.

 Ante vosotros, me declaro bibliófila. Los que me conocéis sabéis que no puedo volver a casa sin un

libro o algún bolígrafo o cuaderno. Así que, los puestos que hay en el retiro son mi perdición, por

varias cosas. Hay miles de libros y puedes descubrir escritores nuevos y títulos atrayentes. Cierto es

que tengo una lista de libros de mis escritores favoritos, pero estos libros ocupan una parte importante

de mi. Ya sabéis donde fue mi viaje, ¿verdad?



En este mini-viaje había muchas controversias, de repente veíamos a Peppa Pig, los perritos de la

patrulla canina, Bart Simpson y demás personajes, que gustan tanto a los niños, en la puerta del sol,

como que de repente veían a Peppa Pig sin cabeza y fumando un cigarrillo unos metros más allá pero

a la vista de los niños. un gran chasco. Mi niño, aunque es pequeño, se quedo helado.

Al llegar a la estación, muchos policías con sus metralletas, que por una parte imponían como si fuese

a pasar algo, pero por la otra, y por lo menos a mi, me tranquilizaban y me gustaba verlos. Daban

seguridad.

Al bajar a la estación de tren por una de sus múltiples entradas, no se me ocurre otra cosas que por

una rampa que bajaba, soltar mi maleta con ruedas por hacer la gracia de que bajaba sola, a esto que,

un grupo de unos 4 policías inspeccionaban la zona y hacían mi camino al contrario, jajaja

rápidamente la cogí para no crear falsas expectativas.

Como podéis ver, hubo experiencias varias. La verdad que, aunque el fin de semana fue corto,

también fue agotador, por que ir un día a Madrid, es como caminar la mitad del Camino de Santiago

a un ritmo elevado. Pues es llegar allí, y es como activar el chip de andar rápido y de un sitio a otro

sin casi descanso, jjiji

Y bueno con el inconveniente de que teníamos una hora menos debido al cambio de hora, el

domingo amaneces desubicado por dormir en un sitio no habitual y por levantarte mas tarde que

nunca.En fin que por lo menos cumplí mi deseo de ver un amanecer diferente en las calles de

Madrid.