jueves, 17 de marzo de 2016

EL DÍA QUE ME ENAMORÉ.




Aún recuerdo aquel día como si fuera ayer. Era mi primera cita a ciegas y ya me tenía entregada a él. 

No creía en el amor a primera vista, pero cuando lo vi, supe que era él y que no me equivocaría.

Recuerdo el día que lo vi, el color de sus ojos, su piel, su boca, y de como me miró.

Cuando me sonrió me volví loca. Sus miradas, cuando le cogía la mano cerraba los ojos y era mi 

paraíso.

Me hace feliz cada día, cuando amanece y sale el sol, lo primero que hago es despertar juntos a él, 

me da un beso y me dice “te quiero”, como podéis entender ese día por muy nublado que 

estuviese para mí era el día mas soleado del mundo.

Me encantaría estar con él 24 horas durante el resto de mi vida, leemos juntos, vemos la televisión 

juntos, hasta nos gustan las mismas cosas.

El siempre está guapo, por que lo es.

Es divertido, simpático y hasta un poco payasito, como a mi me gusta.

Pasear junto a él es maravilloso. Siempre que le pregunto si voy guapa, siempre me contesta con un 

gran si acompañado de una sonrisa. Dice que soy la más guapa.

Sus detalles son puro amor.

Toda mi vida esperé un amor así, y por suerte hace unos años lo conseguí.

Hasta nos gusta ir de comprar juntos, todo lo hacemos juntos, y espero que siempre sea así.

Muchas veces creí haberme enamorado, pero esta vez con solo una caricia fui suya para el resto de 

mis días.

Un día sin ti es una eternidad, mi único miedo es perderte.

A los meses de conocerlo me decidí tatuarme su nombre, sabia que siempre estaría ahí, Él se llama 

César y es mi HIJO.


Los flechazos existen.